“Tres y Mamá”

Al ingresar a la sala ya se siente el aroma a nostalgia, rutina y encierro.Tres hermanos, que se niegan a crecer desde que falleció su madre, están aguardando su regreso y haciendo de las comidas un ritual donde despertar su memoria.La música es guía y testigo de los conflictos diarios de Javiera, Benito y Santina, fruto de la decepción por la eterna espera, el aburrimiento, y frustraciones físicas y emocionales que revelan incestuosos vínculos familiares.

“Rabiosa Melancolía” es un drama musical de la dramaturga y directora Marianella Morena. Los actores Lucía Trentini, Mané Pérez (quien también participa del FIDAE con “La Fiera“, del argentino Mariano Tenconi Blanco) y Agustín Urrutia integran el elenco, quienes se reencuentran después de interpretar “No daré hijos, daré versos“, obra de la misma autora, cuya historia está basada en la vida de la poetisa Delmira Agustini.

En esta ocasión, el cuarteto escénico se completa con la cantante y compositora Malena Muyala, quien hila fino en las texturas de la dramaturgia musical, aprovechando sabiamente el caudal vocal del elenco.

Esto sucede en el marco de una única habitación atiborrada de vajillas y muebles que, aún dominando el espacio, no dificultan el desplazamiento de los personajes. Los años les han enseñado a moverse libres en los confines de su estrecho mundo.

La insatisfacción es moneda corriente entre estos personajes que se reconocen melancólicos aunque contra ello quieran luchar: “Cuidado que viene la melancolía, hay que salir ya de este estado”. 

El tiempo no es lineal y según Javiera la vida tampoco lo es. Oscilamos cual péndulo entre un pesaroso presente y un pasado no mucho más feliz.

Uno de los aspectos más atractivos de la puesta en escena es la convivencia de los vivos con los muertos en un mismo espacio: la Madre (Malena Muyala) interviene en los recuerdos de sus hijos para corregir y recuperar el perfecto ritmo que supo perseguir tanto en sus clases de canto como en el ámbito familiar. Su obsesión dejó huellas en Javiera, Santina y Benito que musicalizan sus días con encendedores, cucharas, sus voces y hasta agua.

Con una sostenida tensión dramática, destellos de humor y una trama que habilita interpretaciones varias, “Rabiosa Melancolía” se presenta como un seductor diálogo donde la música dirige la gran orquesta de la palabra.

Iván Viana y Eugenia Fajardo

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